domingo, 22 de abril de 2012

Carta a Iván Mejía


Luego del concierto de la historia en Colombia –merecido reconocimiento- el país quedó satisfecho con una presentación de esas que solo un genio puede brindar. El alcalde Gustavo Petro tomó un aire a su tan criticada campaña; el evento fue todo un éxito, desde el talento demostrado por el oriundo de Liverpool hasta la logística antes, durante y después. Se rumorea desde los fans que posiblemente vuelva, sería una excelente noticia para los miles que no pudimos asistir.

Pero todo esto es solo un protocolo a lo que quiero mencionar. El ilustrado periodista deportivo Iván Mejía, para ser sincero NUNCA ha sido de mi agrado. Me ha tocado escucharlo en incontable ocasiones, y verlo discutir con su léxico pueblerino en otras más. Sin embargo esa no es mi preocupación, estamos acostumbrados a tener comunicadores que no pasan de eso, de comunicar; pero de periodistas poco.

Poner en discusión la prestación de un estadio para un concierto de uno de los dos aún vivientes del grupo más exitoso de la historia de la música, eso, es ignorancia. Soy un amante del deporte como pocos, el fútbol es una pasión que he tenido desde muy pequeño. He llorado, disfrutado; me he emocionado con el balón toda mi vida, y doy gracias a la vida por ello. Pero llegar al punto de criticar el uso de un campo de fútbol, sobre todo El Campin, me frustra. No tenemos que ser fans de Paul McCartney para entender lo histórico que es una presentación de este hombre en tierras colombianas: posiblemente lo más cercano a la perfección auditiva que tendrán los afortunados asistentes.

¿Cómo un estadio como El monumental de River o El centenario de Montevideo pueden prestar su césped para un concierto? No estamos pidiendo su prestación para cualquier artista que lo pida. No creo que Darío Gómez –imagino que eso es lo escuchado por el carismático Iván- tengo los méritos suficientes para eso. Es más, son poquitos los artistas que merecen la posibilidad de hacerlo; aún así, al margen de un escenario para conciertos, no debe discutirse su uso. Me arden las venas con Iván Mejía porque lo conozco bien, me da rabia con Jorge Bermúdez –“periodista” de RCN- que no supo escribir el nombre del artista y luego se disculpó diciendo que fue porque nunca lo había escuchado; me da rabia porque sueño con hacer periodismo deportivo en algún momento de mi vida y estos representantes deslegitiman una profesión tan linda.

Señor Iván Mejía, ¿Cree usted que un escenario de fútbol no merece ser utilizado por el hombre que compuso la canción más sonada en la historia de la radio? ¿No está al nivel de un estadio donde se juega a un nivel deprimente y es irrelevante al fútbol mundial? Los gastos mencionados no son del todo gastos, ¿La música es menos cultura que el fútbol? No estamos hablando de 3 horas de entretenimiento, estamos hablando de cultura en su mayor expresión. El campo quedó en perfecto estado, igual si hubiera quedado dañado completamente no movería mi postura.

La solución sería un centro de espectáculos para conciertos, claro que sí. Pero no los tenemos, ¿entonces que no venga Paul McCartney? “Dime qué escuchas y te diré quien eres”, seguro señor Iván, usted que ha vivido mucho más que yo se encontró desconcertado al no conocer quiénes fueron The Beatles, y mucho menos Paul. Espero que esto haya sido un impulso para grandes artistas que no han venido al país por no tener el escenario que desean, que se hagan más conciertos de este nivel. Eso es cultura, eso es renombre internacional. Eso pone en alto la imagen de Colombia más que un partido Santa Fe-Nacional.

No soy el gran fan de Paul McCartney, repito que ni siquiera pude estar. Pero sé quien es, y me enorgullece haberlo visto así sea en TV pisar tierras colombianas. Criticar el estado en que podría terminar la cancha me enfurece. Por favor señor Mejía, edúquese un poco, salga de esa nube intocable que cree tener para no demostrar su ignorancia cada vez que abre la boca o trinea algo. ¿El estadio es el templo del fútbol? claro que sí. ¿No debe ser usado por artistas que llenan estadios en cualquier otro lugar del mundo? Claro que no.

Valoremos más la música señor. El fútbol, y el colombiano sobre todo, no deben oponerse a una demostración y representación de sentimientos y letras como lo es un concierto. No hay que ser tan dualistas, promovamos la cultura. Señor Iván Mejía, si le tenía poquito de respeto hace un mes, ahora lo que me da es pena y vergüenza.

domingo, 15 de abril de 2012

Un maquillaje no recíproco

Hace horas terminó la Cumbre de las Américas, el evento más importante en términos políticos en muchos años para nuestro país (bueno, en los papeles era eso). Gastamos millones y millones, cifras que para educación y salud no existen, en logística para dar una imagen de nosotros que no existe, ¡Ojalá la tuviéramos! Cuando viene un invitado a la casa arreglamos la casa para dar una buena impresión, y eso está bien; otra cosa es cambiar de mamá, pedir ropa y muebles prestados. ¿Se imaginan una Colombia así de segura los 365 días? ¿No sueñan con sentirse importante para nuestro Gobierno si estuvieran custodiando cada esquina, acera o mesa de nuestro territorio? Siempre he insistido en la exageración y sobrevaloración que tenemos a ciertas personas: venía Barack Obama, uno de los hombres (si no es el primero) más poderosos e importantes del mundo, se necesitaba una preparación importante contando el hecho que se quedaba 2 noches y 3 días, un voto de confianza ya que ningún otro presidente de ese país lo había hecho ¿voto de confianza o estrategia de juego? Eso fue lo más importante para los medios, ¡Qué cinismo de inferioridad tenemos! Somos inferiores, pero no nos arrodillemos por favor. Quedo con la duda de cómo se hubiera desarrollado la Cumbre con la presencia de Daniel Ortega, Hugo Chávez y Rafael Correa; tres hombres de izquierda en contra del imperio yanqui; si entre “amigos” y con la hermosa cualidad de nuestro presidente de decir Sí a todo no logramos resolver nada ahora imagínense la plaza de mercado que hubiéramos albergado en Cartagena con la presencia de estos honorables y demócratas caballeros.

Las Malvinas están más en confianza con Inglaterra, o vaya pregúntele a uno de ellos qué piensa acerca de todo este conflicto. Cuba no puede asistir a una Cumbre por el simple hecho de no tener una democracia, eso está muy claro en la Carta Interamericana. Bueno, dirán que otros países de América Latina no tienen una democracia participativa ni nada parecido. Muy cierto, pero por lo menos tienen la decencia de presentar un sistema pluralista y un proceso electoral acorde. Cuba no lo tiene, no merece asistir. Es un buen argumento para que recapitulen e intenten nuevos métodos para gobernar. La legalización de la droga es necesaria, y más en un país como Colombia, el tema por lo menos ya se puede dialogar, pero mientras esté en las manos de Estados Unidos la respuesta será la misma. Evo Morales junto a los demás presidentes del grupo ALCA deberían ayudar más a Cuba y criticar menos las decisiones de la OEA. Y cerrando con algo menos político: Colombia debe dejar de criticar a gente como Shakira, no creo que exista un ser colombiano más conocido en la historia como lo es ella y eso debería acreditarle cierto orgullo por parte de todos nosotros. Todos esperaban que se cayera, estornudara o se le soltara el micrófono, no sé; pero omitió una S, igual fue suficiente para ser centro de burlas de todos los envidiosos. Díganme ¿Cuántos de ustedes me pueden cantar el himno sin equivocarse? “En Colombia se muere alguien más fácil por envidia que de cáncer” Si no creen en el dicho, miren a Shakira.

La Cumbre terminó y Santos debe volver a la realidad del país. Quitarse las guayaberas y ponerse los pantalones para luchar contra otra ola invernal que se avecina. Amanecerá y el país se quitará el maquillaje para de nuevo enfrentar los problemas de desigualdad, los cartageneros estarán en plan retorno y los medios buscarán cualquier detalle irrelevante de lo que dejó este evento. Que de por sí fue poco, mucho toque-toque y de aquello nada.